Acaba de fundar Salud con lupa, un medio digital dedicado a investigar desde los servicios públicos de salud, las prestaciones de la seguridad social hasta la verdad sobre las terapias sanadoras y las dietas milagrosas que se ofrecen en redes sociales. Fabiola Torres se muestra entusiasta con su nuevo emprendimiento. Aquí cuenta cómo surgió este proyecto que tiene aliados y colaboradores en distintos países de América Latina.

Reconocida periodista de investigación, formada en la Universidad Nacional de San Marcos, y con una fructífera trayectoria profesional (una década en El Comercio y cinco años en Ojo Público), Fabiola Torres no se ha desligado de la formación académica: ha seguido cursos de especialización en la Universidad Complutense, en Madrid, España, y también ha sido conferencista y docente en seminarios, talleres, diplomados y maestrías de periodismo en distintos países de América Latina. Fabiola también ha desarrollado un interés especial por los temas relacionados con la salud y la calidad de vida de las personas, una preocupación que ahora se ve plasmada en los temas que aborda Salud con lupa.

Hablamos, por ejemplo, de los pagos que hacen las industrias para obtener sellos que “garanticen” la calidad de los alimentos que comercializan, del crecimiento alarmante de la obesidad infantil a causa de malos hábitos alimenticios o de médicos que utilizan los servicios de salud pública para acumular influencia política y réditos económicos… Estos son algunos de los temas que el equipo de Salud con Lupa incluye en su agenda informativa. Esta web practica una forma de periodismo colaborativo (sus coberturas son el fruto de un equipo que incluye once periodistas peruanos y doce de México, Chile, Colombia, Venezuela y El Salvador) y se propone, como su lema promete, ser la “dosis diaria de periodismo de calidad” que todo ciudadano se merece.

Salud con lupa es la primera serie latinoamericana que expone las maniobras de las corporaciones de alimentos y medicinas para influir en el Estado a favor de sus intereses

-¿Por qué la decisión de enfocar la investigación periodística al ámbito de la salud pública?

Salud con Lupa es la consecuencia de las coberturas de investigación sobre temas de salud pública que inicié hace quince años, cuando empecé mi carrera. A fines de 2017 fui seleccionada para ser knight fellow (becaria) del Centro Internacional para Periodistas, y mi misión consistió en diseñar proyectos de periodismo colaborativo en América Latina. Uno de los proyectos que presenté fue justamente Salud con Lupa. Ya con esa experiencia y también con el apoyo del Centro Internacional para Periodistas, armamos la plataforma e hicimos el primer proyecto que cubre los temas de mayor relevancia, como la alimentación saludable o los conflictos con la industria alimentaria para hacer más transparente el etiquetado de los alimentos. Este año decidí dedicarle la exclusividad de mi tiempo a Salud con lupa. Por eso pudimos concebir la página y desarrollamos la primera serie que habíamos pensado desde 2018.

-En una de las secciones de Salud con lupa mencionas a tu hermana y también una enfermedad que padeció. ¿Es su caso un incentivo para tratar los temas de salud y desinformación?

-Sí, hay una historia personal que también marca mi cobertura en temas de salud desde que me hice reportera en El Comercio. El caso de mi hermana Esther Torres, una paciente de cáncer de mama en EsSalud, ocurrió en 2009. Ahí pude ver cómo funciona el sistema de salud por dentro. He visto qué ocurre con los pacientes a los que la medicina convencional ya no les da esperanzas, como mi hermana. Ella, por ejemplo, consumía productos naturales y usaba la terapia de los gorgojos sanadores, que consistía en tragarse vivos a los gorgojos diariamente. No funcionó. Mi hermana falleció el 30 de diciembre de 2009. Por eso a mí me preocupa toda la información que existe en la web, porque puede que haya información sesgada o falsa en temas de salud pública. Esa es la razón por la que existe en la plataforma la sección Comprueba, espacio donde los periodistas desmienten información falsa que se propaga a través de las redes sociales entre los ciudadanos. Con este proyecto nos enfocamos en el lado oscuro de la salud pública, pero eso no significa que solo vamos a cubrir historias de denuncia, sino también historias que puedan ser útiles porque creo que en este ámbito hace mucha falta la investigación y el servicio.

-¿Qué tanto nos ha afectado la desinformación sobre temas de salud?

-Recuerdo que en 2017 publicamos una historia sobre migrantes venezolanos que estaban aquí para buscar su tratamiento con antirretrovirales. Un medio que nosotros identificamos como unapágina falsa con dominio en Arequipa volteó los datos de nuestro reportaje y afirmó que el 70% de venezolanos en Lima tenía VIH. Ahora vemos los indicadores del INEI y en realidad es solo el 0,4 %. Este es un indicador mínimo y, sin embargo, se estaba tratando de hacer noticia y escándalo con datos inventados. Otro caso ocurrió en Tacna, donde la campaña nacional de vacunación no fue tan exitosa como se hubiera pensado. De hecho, el indicador nacional de vacunación ha bajado porque los padres se resisten a vacunar a sus hijos. ¿Por qué ocurre eso cuando hace más de una década ya se desmintió que las vacunas causan autismo o que pueden dañar a las personas? Esa es información vital. Hacer investigación en este campo sí es útil, tú sientes, como en ninguna otra temática, que la información que publicas sí le sirve a las personas. Lo que sí es difícil es especializarse. Yo misma en todo el periodo de este programa como knigth fellow tuve que hacer una biblioteca; por lo mismo, también tengo un espacio en la página que se llama Biblioterapia, un espacio para encontrar textos especializados en salud. La diseñé para comprender todos los temas que vamos a cubrir de una manera más profunda.

-¿Y esa Biblioterapia está pensada para lectores en general o para periodistas que se quieren especializar?

-Yo creo que va dirigida hacia ambos porque un libro puede ser una terapia para cualquier persona. En este caso, Biblioterapia es una selección de libros pensada en temas que son de alto interés, como la depresión, el cáncer, las vitaminas, la comida chatarra o las enfermedades mentales. Todo esto en textos muy bien escritos, textos que vale la pena leer. Obviamente, a todos los periodistas les interesa acceder a esta información, pero yo aspiro a que personas que no necesariamente estén ejerciendo periodismo se interesen en comprar y sobre todo leer este tipo de libros.

-¿Cómo han logrado formar una red que cuenta con reporteros en el extranjero?

-Nosotros empezamos a crear el proyecto en el Centro Internacional para Periodistas con esa mira, que sea regional. Pero, obviamente, yo vivo y trabajo en Perú. Por eso, mi experiencia previa trabajando en un medio digital fue la que me hizo desarrollar un miniequipo asentado en Lima. Actualmente yo trabajo con tres periodistas: Melissa Goytizolo, Mayté Ciriaco y Abel Cárdenas; y un tecnólogo: Jason Martínez. El resto de colaboradores son para los proyectos específicos que vamos trabajando. Por ejemplo, en esta primera serie trabaja con nosotros una ilustradora, así como también colaboradores de Chile y Colombia. Lo que nosotros buscamos con esta práctica es aliar a reporteros con salas de redacción, y también gestionar los fondos para hacer reportajes con un alcance mayor. Por ahora tenemos el soporte financiero del Centro Internacional para Periodistas. Contamos con fondos para las primeras tres series que vamos a publicar este año. Hay mucho fraude, muchos engaños, y eso tiene que ver con que nos agarran desprevenidos porque no manejamos información. Por eso nosotros queremos llenar ese vacío de orientación.

Fabiola Torres trabajó en el Centro Internacional para Periodistas en el 2017. En 2018 realizó coberturas periodísticas en México y Colombia, y este 2019 ya cuenta con su propia plataforma digital de periodismo.

-Cuando hablas de las “series”, ¿a qué te refieres exactamente?

-Las series son los proyectos periodísticos de alcance regional. Una serie periodística tiene varias entregas con capítulos y se enfoca en varios países. Queremos que los lectores tengan una mirada más allá de lo local. La salud pública nos da esa oportunidad de abordar los temas con una mirada regional. En eso estamos ahora, lanzamos la plataforma y hemos tenido una buena recepción de los reportajes publicados. Además, vamos a seguir publicando una secuela de notas relacionadas con nuestros reportajes (y respuestas a los descargos que nos han hecho) porque queremos abordar de una manera integral los temas de salud pública y eso necesita una continuidad. Nuestra plataforma acaba de nacer, pero ya está caminando en la generación de un contenido que se sigue expandiendo. Eso es a lo que apuntamos.

-Una de esas respuestas a sus reportajes se la dio el Colegio de Nutricionistas cuando ustedes publicaron que ellos otorgaban avales a cambio de dinero. Pero ¿qué sucede con las personas y las instituciones que han actuado de esa manera?

Más que nada, nosotros hemos venido a mover el avispero de un debate que no se estaba abordando de una manera muy transparente. Si bien las empresas tienen que apegarse a la ley y colocar nuevas etiquetas y utilizar los octógonos en los que te advierten la cantidad de azúcar, sal o grasas saturadas, no están todavía en la etapa en la que están otros países donde el objetivo principal ha sido empezar a reducir esas cantidades excesivas. El contexto en el que hemos publicado nuestros reportajes ha sido un momento clave porque en varios países se está discutiendo la aprobación de normas, el transparentar lo que está pasando a nivel de las políticas públicas de alimentación saludable. Hacer esta serie nos ha permitido abordar temas que no se estaban abordando, y ver cómo no todo está resuelto con el etiquetado, hace falta más. Creo que cumplimos un primer objetivo: lograr que los tomadores de decisiones sientan que este es un tema que no pueden obviar. Lo más importante en el ámbito de la salud es mejorar la trasparencia que existe porque así como hay muy buena ciencia, también existe corrupción y fraude. Yo creo que apostar por estos temas de investigación también es cubrir una agenda que en América Latina estaba pendiente.

-En ese sentido, ¿ustedes son los primeros en América Latina en abordar de una manera más profunda el tema de la salud pública?

-En hacer periodismo de investigación, más allá de la divulgación, nosotros sí somos una experiencia nueva, y apuntamos a ir perfeccionando lo que hemos hecho hasta ahora. Un antecedente a Salud con lupa fue crear en 2016 un grupo de Facebook que se llamó Red Latinoamericana de Periodistas de Salud. El propósito era ver cuántos periodistas estaban interesados en compartir información sobre los temas que cubrían. En ese momento mi misión era principalmente compartir sus trabajos, las buenas coberturas que estaban haciendo. Pero creo que el impulso más grande llega cuando me dan el aporte financiero de la Fundación Knight y del Centro Internacional de Periodistas para desarrollar la plataforma y hacer la primera experiencia de investigación.

¿Con qué otros profesionales trabajan y cuál es el aporte de cada uno de ellos?

-En este caso hemos trabajado periodistas, un tecnólogo, una ilustradora, y hemos hecho entrevistas a nutricionistas, también a investigadores como el economista Eduardo Zegarra o el médico Enrique Jacoby, uno de los mejores investigadores que tenemos en el Perú sobre la relación entre enfermedades y alimentos. También nos hemos contactado con el doctor Elmer Huerta, quien desde 2018 estuvo alertando sobre los conflictos de interés que había alrededor de la industria alimentaria.

¿Qué tan complicado ha sido acceder a esas fuentes considerando que la salud también es vista como un negocio?

-Yo pienso que los periodistas tenemos la obligación de no cansarnos, tenemos la misión de llamar y tocar puertas hasta que se nos agote el tiempo y nunca dar por terminada una historia. En el caso de la salud pública me parece que se trata de un tema inagotable. Nosotros hemos abierto una veta de investigación en el periodismo local, pero es como si hubiésemos asomado la cabeza y de pronto descubrimos que hay todavía muchísima información por investigar y revelar.

-¿Qué se viene ahora para Salud con lupa?

-Ahora estamos haciendo una cobertura especial sobre Venezuela. Nuestros esfuerzos están centrados en abordar la salud desde una mirada más regional. La idea también es responder a la pregunta: ¿cómo lo que le pasa a Venezuela también afecta a América Latina? En este momento su sistema de salud ha colapsado. No está en una guerra, no ha pasado un desastre natural, pero la coyuntura que se vive allí ha generado un colapso en su sistema de salud, y, por lo tanto, una de las migraciones más grandes en su historia, y eso también ha afectado la salud pública de América Latina. Estamos terminando ya esa serie que debe salir en septiembre. También aspiramos a que poco a poco vaya creciendo la audiencia de la plataforma. Ya estamos en Facebook, donde tenemos un poquito más de 2000 seguidores, también estamos en Twitter y en Instagram. Estamos viendo qué canales de distribución son más útiles para nuestros contenidos, si por ejemplo es WhatsApp, o si es importante tener un podcast en Spotify. Estamos explorando dónde colocar nuestro contenido al servicio de la gente que lo necesita.

 

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