Jugar tenis es una de las actividades recreativas con menor riesgo de contagio en tiempos de coronavirus. El coordinador del departamento de tenis de la Asociación Cultural, Deportiva y Social Hebraica, Richard Chávez, explica las razones.

Levantada la cuarentena, la necesidad de hacer deporte para mantenerse despejados del estrés y la ansiedad adquiere mayor vigencia. Para ayudar a disminuirla, el tenis se presenta como la opción más segura frente al coronavirus. Al no haber contacto físico alguno entre los dos jugadores que se enfrentan en un partido, se logra respetar algo tan primordial como el distanciamiento. “Estás a casi treinta metros de distancia de tu contrincante, ¡imagínate!”, enfatiza Richard Chávez.

Chávez “agarró raqueta”, es decir, empezó a jugar tenis, a los 12 años. No fue sino hasta cumplida la mayoría de edad, cuando había alcanzado un alto rendimiento, que decidió vivir de lo que consideraba su pasión. A los 31 años ya daba sus primeras clases como profesor de la academia de tenis “Open”, ubicada en el club Hebraica, su segunda casa, donde lleva trabajando 25 años. Tres años más tarde, fue contratado como coordinador del departamento de tenis. Desde entonces, se encarga de gestionar los tres torneos abiertos que el club realiza cada año.

A nivel competitivo, en 2008, obtuvo el que fuera su mayor logro tenístico: el campeonato nacional de la categoría sénior (35 años) en la modalidad de singles. A raíz de este galardón, se animó a inscribirse junto a un colega suyo en los torneos que organiza la Federación Internacional de Tenis (ITF) cada junio en el Club Terrazas. En estas competencias quedaron campeones en 2010 y subcampeones en 2011, ambos en la modalidad de dobles. Este palmarés le permitió, por ejemplo, enseñar en el colegio León Pinelo.

El profesor Chávez respalda a cabalidad el comunicado que la Federación Italiana de Tenis (FIT) emitió a fines de abril. Este sostiene que el tenis, junto con la gimnasia artística individual, constituyen las disciplinas deportivas más seguras de ser practicadas durante la nueva convivencia social. De acuerdo a los datos que aparecen en el protocolo de 404 páginas que utiliza el comité técnico-científico que colabora con el Gobierno italiano en este período, ambas prácticas deportivas arrojan un riesgo de contagio de apenas el 2.5%, considerado “casi inexistente”.

El único reparo eran las bolas de tenis. Por la misma naturaleza del tenis, es inevitable recogerlas en todo momento, así como manipularlas en la realización del saque, dado que se requiere lanzarlas hacia arriba para luego ser impactadas con la raqueta. Si bien sostiene que aún no se ha comprobado el riesgo de contagio en las pelotas de tenis, afirma que ya hay una recomendación general a nivel federativo. “Lo que se ha acordado es lo siguiente: coges 6 pelotas (dos tarros), marcas 3 pelotas con las iniciales de tu nombre, y si quieres jugar un partido vas a coger solamente aquellas escritas con las tuyas”, explica Chávez, quien insiste en que cada partido debería jugarse con bolas nuevas y que estas sean recogidas con raqueta y pie.

Con relación al uso de mascarillas en el tenis, el experimentado entrenador señala que una vez en la cancha se juega sin ellas. Sin embargo, precisa que cuando se trata de calentamientos que no implican tanta agitación, como el estiramiento de brazos y piernas, lo más recomendable es permanecer con la mascarilla puesta. 

Juan Pablo Varillas, la raqueta número uno del Perú, realizando ejercicios de desentumecimiento de piernas con la mascarilla puesta. Desde hace tres semanas, la selección peruana de tenis viene entrenando en Campo de Marte con miras a su partido contra Bosnia. FOTO: IPD.

Una de las máximas expresiones de la caballerosidad que caracteriza a este deporte se da cuando finaliza un partido. Los dos jugadores tienen que dirigirse a la net a darse la mano, una palmada en la espalda o incluso un abrazo. En fin, algo que simbolice, al margen del resultado o de cualquier rivalidad, un reconocimiento y, sobre todo, un respeto mutuo. El entrenador sostiene que el saludo se puede adaptar con un simple choque de raquetas o codos, pero que es preferible evitarlo para no romper con la regla básica de la distancia física. Añade que de ahora en adelante el jugador deberá cruzar la pista por el lado opuesto al de su adversario.

El tenis en centros de esparcimiento, próximo en volver

Luego de casi cuatro meses de paralización, Richard Chávez visitó el club Hebraica para revisar el estado de las canchas. Al ser de arcilla o “polvo de ladrillo”, como se le conoce en el argot tenístico, requieren de mantenimiento constante para evitar que se deterioren rápidamente. Pero no solo fue con ese fin. “Como habíamos enviado con anterioridad los protocolos a la Federación, ya estábamos haciendo todos los preparativos para la vuelta”. Y es que la autoridad que les impartió el modelo protocolar, la Federación Peruana de Tenis, institución adscrita al Instituto Peruano de Deporte (IPD), es con la que los clubes mantienen comunicación. “Un miembro del IPD nos ha dicho que probablemente ya acepten los protocolos y reabran el tenis en todos los distritos a partir de la segunda quincena de julio, pero solo tenis, por todos los beneficios que comenté”, indica expectante.

El profesor Chávez asegura que el principal argumento para solicitar el retorno de su deporte favorito a los clubes reside en que la mayoría ya tiene listos sus protocolos de bioseguridad. Sin embargo, cree que de nada sirve si estos no son respetados y tomados en serio. “Ante todo, tenemos que asegurarnos de que todos los tenistas, antes de ingresar, hayan pasado por su prueba molecular. En sí, depende de cada uno cuidarse. Hay que escarmentar a partir de lo que le pasó a Novak Djokovic. Por irresponsable, decidió jugar básquet con otros tenistas del circuito e irse días después a divertirse en un club nocturno. Resultado: casi todos positivos, incluida su esposa”, advierte Chávez.  

El profesor recién pudo regresar a su lugar de trabajo en el penúltimo día de junio. Como de costumbre, posa con la “RF” alusiva al distintivo del tenista que más admira, Roger Federer. FOTO: Archivo Personal.

Los directivos del club Hebraica están a la espera de que la Municipalidad de Ate les dé luz verde para operar. “El MINSA autorizó a las municipalidades recibir el protocolo de los clubes y academias, de modo que en ellas recae la aprobación de la apertura”, señala el entrenador. Asimismo, trae a colación la confusión que ha invadido a muchos de sus colegas, quienes cuestionaban el funcionamiento de la Liga de Tenis de Surco, el Centro Promotor de Miraflores, el Complejo Deportivo de San Isidro y el Parque Samoa de La Molina. “Estos centros fueron los primeros en abrir porque son administrados por las municipalidades. Se trata de comunas en las que se incentiva el tenis. Nosotros como Hebraica, en cambio, pertenecemos al sector privado”, aclara Chávez.

Por el momento, solo está permitido el alquiler de canchas en dichos centros deportivos. La única modalidad bajo la cual se puede jugar un partido es la de uno contra uno. Y aún no se puede hablar de dictar clases debido a una serie de limitaciones. “No puedo utilizar canasta. Solo full peloteo. Tampoco puedes ayudar a coger la raqueta, enseñar la correcta empuñadura. Hay protocolos que se deben acatar”, dice el profesor.

El 1 de julio Richard regresó por fin a las canchas. El apasionado del tenis brindó un entrenamiento particular en el Centro Promotor de Miraflores. FOTO: Archivo Personal.

Chávez pertenece a la Agrupación de Entrenadores de Tenis del Perú (AETP). Dicho gremio fue creado en Facebook en el mes de abril con el fin de apoyar a los entrenadores de tenis más afectados por la cuarentena. Según él, alrededor del 80% son trabajadores independientes. Es así que durante estos meses se han organizado rifas en favor de ellos, así como de los árbitros de tenis. Actualmente, ante la imposibilidad de impulsar el tenis dentro de las instalaciones educativas del colegio León Pinelo, el entrenador se encuentra dictando clases virtuales sobre el reglamento e historia de este deporte  todos los sábados.