Desde el momento en que estuvo en la palma de nuestras manos se volvió indispensable. Un estudio de Ipsos Perú reveló que 6.4 millones de peruanos de áreas urbanas contaban con un smartphone en 2016. Un año después, esta cifra aumentó a 7.4 millones. ¿Qué es lo que hace tan popular a este dispositivo?

El smartphone ofrece al usuario la posibilidad de cargar una gran cantidad de aparatos en un solo dispositivo. Cámara digital, agenda telefónica, mapas, reloj, despertador, calculadora, grabadora de voz, radio, calendario, álbumes de fotos, y mucho más. Jesús Veliz, periodista especializado en tecnología, aclara que hay una predisposición a reemplazar ciertas tareas con el smartphone. Esto es más frecuente en jóvenes menores de 25 años, mientras que hay cierta generación que aún se resiste a este cambio.

No obstante, las cualidades del teléfono inteligente han cambiado notablemente la forma en cómo las personas realizan sus actividades. “Cuando empecé a ver estos temas, ir a un evento me generaba una logística distinta. Llevaba mi laptop, necesitaba el punto wifi local para publicar o tomar una foto y jalarla por tarjeta SD, un malabarismo inusual pero que era necesario en esa época donde no estaban articulados todos los servicios en un solo dispositivo”, recuerda Veliz.

Según el estudio Ipsos Perú: Perfil del Smartphonero – 2017, un 19% de los usuarios peruanos sienten que su vida social ha mejorado desde que usan el smartphone y el 55% regresa por él cuando lo olvida en casa. Esto demuestra la necesidad que tiene en la vida diaria de las personas y la dependencia que genera para realizar determinadas actividades.

Veliz define al smartphone como un instrumento moldeable porque se adapta a las necesidades del usuario y no solo le permite consumir, sino también crear su propio contenido. Ante esto, las expectativas de las personas son altas en cuanto a la experiencia que brinda su dispositivo. “Lo que uno quiere recibir es un estímulo multimedia completo. Un teléfono es capaz de hacerte llorar, darte placer, conocimiento y ayudarte a protestar. Es capaz de darte lo que necesitas en ese momento”, comenta.

Un arma para el periodista

Conocido como Mojo, el mobile journalism o periodismo móvil es una nueva forma de hacer contenido periodístico por medio de dispositivos electrónicos como los smartphones. El periodista ha encontrado en el teléfono inteligente diversas herramientas que lo ayudan en el trabajo de reportería, la producción de contenido, su publicación y difusión. “Para nuestra profesión el teléfono se ha vuelto absolutamente relevante por el nivel de registro automático. Tenemos la capacidad no solo de registrar eventos, sino de publicarlos en tiempo real”, indica Jesús Veliz.

El registro de video y la transmisión en vivo ofrecen la oportunidad de transmitir conferencias, conciertos y protestas por redes sociales de manera instantánea. Para el consultor en contenidos y comunicación digital, Juan Carlos Luján, esta instantaneidad es una característica del periodismo móvil que le da al espectador la posibilidad de saber qué va a salir al día siguiente. “Esto obliga a que los medios tradicionales interpreten, analicen y presenten información con valor agregado que sea utilitaria para que un lector pague por ese contenido. De lo contrario, nadie lo va a comprar”, explica.

Algunas instituciones del Estado y famosos hacen declaraciones oficiales por medio de sus redes sociales, principalmente, Twitter y Facebook. Estos medios le dan al periodista un mayor acceso a la información y le permite difundir el contenido que genera. Además, le ofrecen al comunicador la oportunidad de emitir su opinión sobre temas de la agenda nacional e internacional.

La posibilidad de tener un dispositivo portátil con características similares a la de una computadora facilita la creación y publicación del contenido periodístico en cualquier lugar. Algo muy útil en una profesión que exige movilizarse, en muchos casos, de una ciudad a otra, de un país a otro.

Sin embargo, el periodista se enfrenta a nuevos desafíos en cuanto a su preparación en la creación de contenidos multimedia, como infografías, videos, podcasts, entre otros. Necesita incorporar conocimientos básicos en diseño gráfico a su formación académica. Ya no basta con presentar la información en formato escrito. “El periodista tiene mayores conocimientos sobre cómo gestionar contenidos y más posibilidades de trabajo porque ya no te contratan solo por escribir bonito, sino porque puedes hacer contenido en otros formatos”, concluye Luján.

La computadora de bolsillo

El smartphone combina las capacidades de una computadora y un teléfono no solo en el software (funcionamiento), sino también en el hardware (componentes físicos). “Es la misma tecnología de las computadoras, pero miniaturizadas. Tienes un procesador, tarjeta de comunicación, memoria, transistores… La diferencia está en que, como son móviles, necesitan de una batería, entonces, sus componentes son de menor consumo”, explica el ingeniero informático César Beltrán. A diferencia de otros celulares antecesores, como los conocidos Nokia 3310, los cuales ofrecían batería de larga duración, los smartphones duran aproximadamente diecisiete horas dependiendo del uso que se les dé.

Lo que revolucionó el mercado de los teléfonos fue la pantalla táctil, la cual reemplazó al pequeño e incómodo teclado del celular. En 2007, Steve Jobs lanzó al mercado el primer iPhone, marcando un hito en la historia de los teléfonos móviles.

Este smartphone carecía de teclas y en cambio tenía una pantalla táctil de 3.5 pulgadas, algo grande para la época. Hasta entonces, BlackBerry dominaba el mercado de celulares. Pero, tras la aparición del iPhone 2G, el pionero de los smartphones quedó relegado. “El error de BlackBerry fue insistir con BlackBerry. Sus fortalezas fueron, en un momento, la dependencia a BlackBerry Messenger, la encriptación de datos o la posibilidad de rastrear tu dispositivo. Cuando llega WhatsApp y mejora iOS y Android, la gente ya no necesitaba a BlackBerry”, explica Veliz.

En cuanto a software, el sistema operativo de los smartphones permite descargar aplicaciones que antes solo eran posible instalarlas en computadoras y laptops como las herramientas de Microsoft, editores de video e imagen y videojuegos. De igual manera, páginas web y redes sociales se han adaptado al formato rectangular desarrollando sus propios aplicativos. “Lo que cambia es que, al ser más pequeño, tiene un espacio restringido para almacenar información y los usuarios están constantemente con el celular, los aplicativos deben tener un interfaz atractivo”, menciona Beltrán.

Hoy en día hay dos sistemas operativos que dividen a los usuarios de los smartphones, iOS y Android. Jesús Veliz indica que la
diferencia está en que iOS está pensado para los dispositivos de Apple. La compañía trabaja sobre un solo equipo por lo que puede controlar el flujo de aplicaciones que tiene, mejorar el lenguaje de programación y establecer mejores lineamientos de calidad. “Android sí funciona en un Samsung, pero a veces no funciona en un Huawei o en un LG, o no es compatible con Motorola. Para Google es difícil implementar actualizaciones veloces como Android 10”, aclara el periodista. Pese a esto, Veliz prefiere Android por las libertades que tiene este sistema operativo y porque se adapta a sus necesidades. “Hay gente que prefiere el ecosistema seguro y cerrado de iOS, pero igual te pueden robar datos en ese sistema. Yo creo que es un tema de gustos”, concluye.

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Es difícil saber con exactitud lo que pasará con los smartphones en una década más tarde. Sin embargo, las nuevas necesidades
de los usuarios nos dan pequeños indicios de lo que podría pasar en el futuro con estos celulares. Ante las limitaciones del ancho de banda de comunicación 4G para la conexión wifi en lo teléfonos móviles, el ingeniero César Beltrán espera que esta se amplíe a 5G . Y tal vez, en diez años, podamos hablar de 6G. “No solo vamos a tener los celulares conectados a la nube, sino un proyector, calefactor o dispositivos domésticos conectados. Al tener más cosas conectadas el canal de transmisión se satura y se vuelve lento, por lo que 5G viene a dar un canal más amplio y rápido”, explica Beltrán.

Por otro lado, Jesús Veliz da una predicción menos favorable sobre el dominio del smartphone a futuro. “Creo que en diez años
no vamos a hablar de smartphones, van a desaparecer. Es mi apuesta. Tu interacción con el teléfono ya no va a ser tanta cuando
tengas un parlante que escuche lo que estás diciendo, una cámara que te identifique o un panel donde puedas ver tus redes sociales”, argumenta.

Desaparezca o permanezca con nosotros, nadie podrá negar el gran impacto que tiene este pequeño dispositivo en nuestras vidas. Ya sea para trabajar, estudiar o pasar el rato, el smartphone siempre será nuestra herramienta predilecta.

About The Author

Adriana Velásquez

Elegí la carrera sin saber en qué consistía ser periodista. Afortunadamente, me apasioné por la profesión en el primer ciclo de facultad. Amo escribir y tengo un particular interés por temas relacionados a derechos humanos, salud pública y sexualidad.

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