La decisión no fue fácil, pero la tomaron. Cinco egresados de la Pontificia Universidad Católica del Perú decidieron labrarse un camino distinto al de quienes anhelan migrar a un país occidental. Por razones de estudio, de trabajo, y en algunos casos buscando también descubrir sus raíces, ellos optaron por viajar a la República Popular China, un país tan vasto como diverso, con regiones muy desarrolladas, y que por ello ofrece inmejorables opciones de desarrollo profesional. Estos son sus testimonios.

Por Julio Panduro

Alonso Acosta terminó la carrera de Derecho y ahora se encuentra en la capital china para seguir una maestría en la Universidad de Beijing. “¿Por qué venir hasta aquí? Pues para conocer China de primera mano, un país que cada día resulta más relevante para el mundo; quiero aprender su cultura, lengua y tradiciones, y por supuesto, participar del ambiente académico, aquí hay universidades de gran nivel internacional”, responde.

Alonso asegura que China ofrece facilidades académicas y económicas para que los extranjeros accedan a una educación de calidad. Hay becas (integrales y parciales) que ayudan a completar la educación superior de los profesionales peruanos. Por otro lado, la calidad de las universidades en China eleva constantemente sus estándares y desarrolla su internacionalización. “Por ejemplo, yo obtuve una beca denominada YES. Entendía que la beca cubriría parte de mis estudios, ya que eso fue lo que me informaron en la embajada. Grande ha sido mi sorpresa al llegar a China y saber que me brindan una habitación, me pagan el 100% de los derechos académicos por los estudios de maestría y me dan un bono mensual para gastos. Estoy feliz”, confiesa.

Wendy Pozo: “China es un desafío a nivel personal y profesional”.

Otra egresada de Derecho de la PUCP es Wendy Pozo, quien ahora se encuentra en Beijing para estudiar un año de mandarín y luego se quedará dos años más para hacer una maestría en Derecho Internacional en la Universidad de Economía y Negocios Internacionales (UIBE, por sus siglas en inglés). “En mi caso, vine a China porque ofrece una experiencia llena de desafíos a nivel personal y profesional que propician tu crecimiento. Es una experiencia indispensable para todos los interesados en conocer las oportunidades de negocios que ofrece China”.

Wendy recomienda estar atentos a las oportunidades de beca que ofrecen tanto el gobierno chino como las propias universidades de este país. La conveniencia de seguir estudios superiores se complementa, además, con la posibilidad de conocer diferentes atractivos turísticos y culturales, además de cultivar amistades de diversas nacionalidades. “Precisamente, para mejorar mis habilidades de conversación en mandarín, formé un grupo con amigos chinos para que me ayuden con el idioma, pero con el paso del tiempo, ahora son ellos los interesados en conocer el idioma español, lo cual me satisface”, resalta Wendy.

Rebeca Phang: “Este viaje me sirvió para entender rasgos de mi familia”.

En Beijing encontramos a Rebeca Phang, también egresada de Derecho, y ahora editora y presentadora de china.org.cn, un portal de noticias y material audiovisual para redes sociales. Esta web también se dirige al público hispanohablante por medio de ‘Siente China’, una página en Facebook. “China es un país en plena transición y con contrastes, porque todavía tiene un pie en el subdesarrollo, pero el otro ya está en la revolución tecnológica”, explica.

Para Rebeca también fue un viaje de autodescubrimiento. “Mi abuelo paterno es chino pero no llegué a conocerlo y mi familia nunca fue muy apegada a las tradiciones chinas. Sin embargo, este viaje me sirvió para entender rasgos de la personalidad de mi padre, como el ahorro, la puntualidad, la organización y el orden, así como costumbres que ni él mismo asociaba a sus genes chinos. Cosas tan simples como comerse primero los fideos de la sopa, bebidas calientes para todo, regatear en las compras, reciclar envases de vidrio de productos diversos. Todo fue más claro cuando vine a China y lo viví en carne propia”, concluye.

Betsy Figueroa: “La diversidad de la cultura china enriqueció mis constumbres y sistema de valores y creencias”.

Betsy Figueroa se desempeña como asesora de inteligencia comercial e inversiones en la Oficina de Comercio Exterior en Beijing de Perú (OCEX Beijing). Ella es egresada de Ingeniería Industrial, y al optar por China, lo hizo con la idea de experimentar lo que es vivir en un país muy dinámico; valoró sus políticas públicas con objetivos a largo plazo y su economía en continuo ajuste y desarrollo. “Si estudias cómo funciona este gran sistema socioeconómico, y lo experimentas en el día a día, es posible ampliar la perspectiva y reformular muchos conceptos sobre los negocios y la economía”, explica Betsy.

Sin embargo, el mayor beneficio de una experiencia de vida en China es la oportunidad de interactuar con una cultura tan diferente. “Es solo a partir de algo tan desconocido para mí, como la cultura china, que pude, en cierta medida, entender y valorar la mía. Entrar en contacto con la diversidad de la cultura china enriquece tus propias costumbres y tu sistema de valores y creencias”. Como anécdota, cuenta que tras varios años de vivir en Beijing (la capital de un país con 1,400 millones de habitantes), ahora le resulta curioso sentir que llega a un lugar deshabitado cada vez que viaja a otro país.

Rodrigo P. Campos: “Creí ver reflejado un poquito a mi abuelo en cada persona de su pueblo”.

Rodrigo P. Campos culminó su carrera en Ciencias y Artes de la Comunicación y ahora está en Shanghai para continuar una maestría en Lengua y Cultura China en la Universidad de Fudan. Desde octubre de 2017, Rodrigo desarrolla con otros descendientes de chinos el proyecto Tusanaje – 秘从中来 (www.tusanaje.org) para difundir el trabajo de los artistas y escritores tusanes de larga trayectoria. “Fui uno de los fundadores de este proyecto que ya cuenta con más de treinta miembros en más de ocho países que aportan contenido desde distintas disciplinas”, refiere.

Como tenía ascendencia china, Rodrigo optó por migrar a la nación asiática para identificar sus raíces. “Un momento muy emotivo para mí fue cuando visité la provincia de Guangdong, para conocer el pueblo de mi abuelo y volví a escuchar su dialecto, el Hakka. Él ya había fallecido, pero yo creía verlo un poquito reflejado en cada persona. Eso fue muy fuerte para mí”, anota. Además de contribuir a la valoración de su identidad tusán, aquí ha encontrado muchas satisfacciones personales. Por eso recomienda a los peruanos con raíces similares que vengan a descubrir el país de sus ancestros; una nación que él también valora por su impresionante crecimiento económico y su protagonismo en la geopolítica actual.