El reconocido neurobiólogo peruano conversó con las estudiantes del curso ‘Taller de Periodismo Especializado’ sobre el proyecto que viene desarrollando para implementar un nuevo método de diagnóstico molecular del COVID-19, su labor como asesor del MINSA y la relación del periodismo peruano con la ciencia. 

Edward Málaga tenía claro que quería retornar al Perú. Como muchos de sus colegas, el neurobiólogo, formado en la Universidad Cayetano Heredia, emigró al exterior ante la falta de oportunidades para el desarrollo profesional y la investigación científica en nuestro país. 

Málaga completó un doctorado en Microbiología e Inmunología en la Universidad de Miami y el instituto alemán Max Planck. Fue a través de una invitación de su director que llegó a Alemania, el cuarto país del mundo que más invierte en investigación y desarrollo. Allí pasó dos décadas y realizó otro doctorado en Neurobiología del Desarrollo y Genética. 

Pero el científico sentía que regresar a su nación para aportar y devolver todos esos conocimientos adquiridos en el extranjero era una responsabilidad. Hace cinco años Málaga volvió al Perú y empezó a desarrollar diversos proyectos de investigación con el apoyo de su alma máter. Por ejemplo, una posible cura para enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. 

En la coyuntura actual, sus conocimientos y capacidades profesionales son, más que nunca, extremadamente valiosas para el Perú. Es por eso que el MINSA lo ha convocado como parte del equipo de expertos que asesora al ministerio en temas de ciencia y tecnología para detener el avance del coronavirus en el país. 

Málaga fue invitado a la clase del curso ‘Taller de Periodismo Especializado’, donde pudo responder a las preguntas de los estudiantes sobre su trabajo y su rol como asesor del ministerio. 

¿Se pudo haber prevenido esta pandemia?

No somos conscientes de la información. No se tiene en cuenta el llamado de los científicos que han advertido muchas veces sobre esto. Reaccionamos cuando las cosas se dan. Esto ya fue discutido sobre la epidemia de ébola, se habla del zika, del dengue. Las epidemias virales como la gripe aviar y porcina ya eran un llamado. Incluso un artículo predijo que iba a haber un brote epidémico de una gripe desconocida en un mercado en la China. El conocimiento estaba ahí. No estamos acostumbrados a prevenir. Había voces pero no han sido escuchadas. 

¿Qué expectativas hay respecto al proyecto Solidarity (ensayo clínico de la OMS que prueba 4 tratamientos contra el COVID-19)?

Las expectativas son que uniendo esfuerzos se va a lograr un resultado más rápido. El problema es que al no haber una vacuna ni un estudio previo debido a la urgencia en la que cada país se ha visto amenazado, todos trabajan por su cuenta. Si tienes cien laboratorios en cincuenta países trabajando en una vacuna y todos colaboran, cualquier avance que se comunique de un laboratorio al resto va a ayudar a todos. Yo espero que reduzca los tiempos, me parece muy positivo.

¿La cepa del virus en Perú es distinta a la de China? 

Hasta donde tenemos certeza, sí, es algo diferente a la de China.  La cepa ha ido mutando y hay variantes que se van identificando según la secuencia genómica. Por eso uno puede inferir que la que vino a Perú vino de Europa. De pronto estamos ante distintas variantes o cepas, y eso significa que las estrategias para el desarrollo de vacunas y de medicamentos va a tener que tomar en cuenta esta variación para que no les tome por sorpresa. 

¿Cómo percibes la solidez del periodismo científico en el Perú?

Lamentablemente en nuestro medio no hay una escuela de periodismo científico establecida. Hay algunos periodistas que están abriendo el camino, pero la gran mayoría tratan otros temas. No hay cultura científica, y por lo tanto uno lidia con situaciones en las cuales se tienen que volver a explicar cosas demasiado básicas. Si van a entrevistar a alguien especializado, traten de informarse un poquito acerca de estas cosas. Algo que me parece muy común en los periodistas es su apuro, su ansiedad. No se entiende cuál es la dinámica de trabajo de un científico. 

¿Cómo combatir la desinformación que puede surgir a partir de investigaciones científicas que no han sido concluyentes?

Creo que tiene que haber una instancia de moderación, que revise y dirija la información. Idealmente es el Instituto Nacional de Salud (INS). Como científicos, las investigaciones te sirven para identificar nuevas pistas y coger algo adicional. Pero no son investigaciones que yo le daría al público inmediatamente. Yo creo que el periodismo debe tener cuidado en no transmitir una investigación que no ha sido aprobada y revisada por pares. Debe ser corroborada con varias opiniones. 

¿Cuál es el proyecto que vienes desarrollando actualmente? 

En mi caso, tengo un proyecto que armé rápidamente con varios colegas y su meta es implementar un método de diagnóstico molecular independiente de la PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa). Ofrece una alternativa de bajo costo, rápida, hecha en Perú. Eso se puede hacer, no es nada del otro mundo, es solo adaptar tecnología. Hemos conseguido financiamiento en la empresa privada y ya estamos arrancando. El reto es no solo la financiación si no la normativa que nos permita producir una solución local.

¿Por qué es tan importante poner énfasis en la necesidad de hacer más pruebas moleculares?

Hay una fuerte discrepancia entre los criterios clínicos y los criterios de diagnóstico molecular o tecnológico para determinar si alguien está sano o no. Tienes casos graves en los cuales es claro que los pacientes tienen el virus, pero se hace la prueba y sale negativa. El problema ahí es que se sigue un protocolo al pie de la letra, pero no se piensa en cuál es la base detrás de esos diagnósticos. En el caso de los kits rápidos, es una ruleta. Recién después de la primera semana de infección puede detectar los anticuerpos para frenar el virus. Por eso queremos privilegiar el uso del test molecular, que identifica al virus y no importa los síntomas. 

¿En qué consiste tu labor como asesor científico del MINSA?

Nuestra labor es hablar de los factores científicos y tecnológicos que pueden ayudar a manejar la pandemia. Ya no se trata de buscar en el supermercado qué más kits podemos comprar, tenemos que implementar soluciones nuevas y propias. Lo mismo con los respiradores y las vacunas. 

¿Cómo podemos enfrentarnos a una posible escasez de pruebas de diagnóstico?

Desarrollando nuestras propias tecnologías. Haciendo propios kits. Nosotros estamos empujando para que se entienda que hay esa capacidad. Sabemos que los métodos se pueden implementar. Si esa capacidad se pueda volver masiva, se apruebe y llegue a todos los rincones del país no te lo puedo decir. Pero hay que apostar por el desarrollo tecnológico local.