El ex premier aprista regresará al Congreso en julio. En esta entrevista habla sobre el futuro del APRA, sus diferencias con Mauricio Mulder y sus temores si es que Keiko Fujimori llega al gobierno. 

 

El golpe de militar de 1968 le colmó la paciencia a Jorge del Castillo. Entonces era un joven universitario de San Marcos. Es en ese contexto que decide abrazar la militancia política que mantiene hasta ahora. “Solo había dos alternativas: el APRA o el comunismo. No había mucho que pensar”.

El Apra era un movimiento de centroizquierda.

Esa era la definición doctrinaria, pero la diferencia con la izquierda marxista es que esta hace un severo recorte de libertades. Yo encontré en la doctrina aprista un instrumento de justicia social en el marco de la libertad.

Una encuesta de Ipsos publicada en abril señalaba que si Alan García no postulaba a la presidencia, sus votantes hubieran optado por PPK o Keiko Fujimori. ¿Quiere decir que ahora se asocia al APRA con tendencias conservadoras o de derecha?

No necesariamente, pero tampoco iban a ir por el  Frente Amplio, que son nuestros enemigos ideológicos. Yo ni en sueños votaría por un candidato comunista. Ellos son muy antiapristas.

Pero, ¿usted cree que el APRA ha virado a la derecha?

Pierde sentido hablar de derecha o de izquierda. Claro, igual a uno lo califican por actuar de acuerdo a los términos económicos que la globalización ha impuesto. Cuando el Apra asume el gobierno y encuentra que en el mundo el precio de los minerales es alto y el Perú es un país minero, ¿qué debes hacer? ¿Explotar los recursos naturales en beneficio del país o dejarlos ahí? La inversión minera es muy costosa. El Estado no tiene plata para invertir ese monto. Entonces, es preferible que el riesgo lo corra el privado: para eso sirven las concesiones. Para los comunistas, hoy reconvertidos en ecologistas, defensores de derechos humanos y progresistas, es fácil endilgarte el término “derechista”. Pero eso no es ser de derecha, es ser inteligente.

En el Congreso, ¿hará alguna propuesta dirigida a los impuestos por las sobreganancias mineras?

Cuando los precios de los metales estaban altos, nosotros hicimos un mecanismo estupendo que se llamó el aporte voluntario o el fondo de compensación de la minería. Cuando entra Humala deroga el aporte voluntario y crea este impuesto especial de minería que es un espejismo. Cayeron los precios de los minerales y recaudó menos que nosotros. Fue un engaño, una estupidez. En este momento no hay sobreganancias.

Regresando a un tema más actual, ¿cuál era el objetivo del Plan Bicentenario?

Es un plan de gobierno.

Entonces, ¿por qué Mauricio Mulder desautorizó lo que usted había dicho?

Porque no estaba informado, porque no lo había leído, y a veces cuando uno habla sin estar informado se puede equivocar.

Teniendo en cuenta las discrepancias históricas que tiene con Mulder…

Yo no tengo discrepancias históricas con Mulder, serán histéricas… (Risas). Lo que nosotros tenemos es competencia, sino todo es aburrido. No es ni discrepancia ni pelea, por lo menos yo no lo veo así.

Hace unas semanas Mulder dijo en Semana Económica que las bases sindicales que él había fortalecido durante su gestión como secretario del partido fueron destruidas por sus sucesores, es decir usted y Omar Quesada.

Ahí voy a trazar una diferencia que tengo con él, yo no discuto por los medios de comunicación divergencias internas del partido. Si a alguien le gusta hacerlo así, respeto pero no comparto.

¿Cuáles fueron los factores de la derrota en estas elecciones?

El gobierno ha hecho un cargamontón todos los días durante cinco años en venganza a Alan García porque tuvo la frase feliz de la reelección conyugal. La obsesión del gobierno, incluida la pareja presidencial, era impedir que tengamos éxito electoral. Esa es una de las razones. Y la conjunción de medios atacando todo el día, metiendo cuentos a la gente.

¿Y los narcoindultos?

Otra patraña: se denunció que eran 5.000, pero cuando se llevó a la comisión investigadora eran 500, y cuando llegó al Poder Judicial era uno. Entonces no había ‘los narcoindultos’, era ‘el narcoindulto’. Y tiene un responsable que está en la cárcel.

Miguel Facundo Chinguel era un militante aprista, incluso Gerald Oropeza estaba afiliado. ¿El partido tendrá estrategias para controlar quienes ingresan?

A Oropeza jamás lo he visto, habrá sido inscrito por su padre, pero nadie lo conocía, era un mequetrefe. Facundo Chinguel sí era un militante, actuó mal, pero no tiene por qué comprometer al partido. Las responsabilidades son individuales.

Pero, ¿el partido va a tomar medidas para mejorar sus filtros de ingreso?

Todos los partidos lo tienen que hacer. A nosotros nos ha fallado que siendo un partido popular con 300.000 afiliados encuentras uno, dos, tres que son gente impropia, pero no eran diputados, congresistas, eran gente de cuarta fila o de ninguna. El fujimorismo tiene ministros presos, el presidente preso, pero ellos no son los corruptos, los corruptos somos los apristas porque Facundo Chinguel, que era la última rueda del coche, cometió un delito. Y los que tienen presidente, ministro, embajadores, todo el comando militar en la cárcel están a punto de ganar las elecciones.

¿La derrota electoral anuncia el fin del Apra?

El 2000 tuvimos una derrota electoral y un año después pasamos a la segunda vuelta, cinco años después éramos gobierno. Cuando un partido tiene historia, sangre derramada, doctrina y mística no desaparece así nomas.

¿Cuál es el futuro del partido sin la figura de Alan García?

Esa misma pregunta se hacía mucha gente cuando murió Haya de la Torre. Él fue una figura mayor, y después fuimos gobierno dos veces.

Pero Haya de la Torre hacía mucho hincapié en la formación de jóvenes, lo que Alan García no ha hecho.

Sí, puede ser un error de él. Estuvo una época dedicado a eso pero no siguió. Es una persona todavía vital que puede dar mucho por el país.

Cuando a Alan García se le ha preguntado si el Apra tiene posibilidades sin él como candidato, responde que sí y menciona a Mulder, Velásquez, Cornejo. ¿Por qué no lo menciona a usted?

Mejor que no me haya mencionado. Yo no quiero ser sucesor de nadie. Si alguien me tuviera que elegir, como ha sido antes, serían las bases del partido y no el dedo de nadie.

En su momento se dijo que su salida del Gabinete reforzó la imagen negativa del partido.

Sin duda, si te meten en medio de un escándalo del cual tú no eres responsable, eso te debilita. Yo hice una cosa que cualquier persona de bien tiene que hacer: si se comete un error uno asume la responsabilidad, y cuando tienes cargos públicos esas responsabilidades se asumen renunciando. Y la renuncia no te hace culpable de nada, te hace caballero.

¿A qué se refiere con que asume sus responsabilidades?

Si eres primer ministro y en tu gobierno pasa un incidente que afecta su imagen, aunque sea responsabilidad de otros, te vas para no perjudicarlo. Eso es asumir responsabilidades políticas, pero yo no he tenido ni tendré jamás una responsabilidad penal.

¿Por qué Mulder no ocupó ningún cargo en el Ejecutivo cuando usted fue primer ministro?

Porque tenía una responsabilidad parlamentaria. Yo tendría que haberlo propuesto, y no lo hice porque tenía otras opciones que considero que eran buenas. Si otros primeros ministros o el presidente no lo han propuesto, tendrán sus razones.

Usted dijo que en el 2011 apoyaron a PPK porque estaba Humala como candidato, ¿Volverá a apoyarlo ahora que se enfrenta a Keiko Fujimori?

Ahora estamos dejando el voto a libertad. No he dicho que no vamos a votar por PPK, tampoco que vamos a votar por uno ni por otro. Muchos, que de manera muy mezquina o engañosa me pretenden vincular con el fujimorismo, no tienen ni idea de la pelea que le he dado al fujimorismo. Fui uno de lo que más peleó contra la dictadura y también uno de los que más sufrió sus consecuencias, pero la ignorancia es atrevida.

Después de reafirmar su antifujimorismo, podemos deducir que…

No deduzcan nada. Mi voto es secreto, yo tomaré mi decisión. No digo nada porque no quiero influir en mis militantes. Yo quiero que ellos voten libremente por lo que es más conveniente para el Perú. Si digo A o B, un montón de gente me va a seguir, mejor no digo nada.