Hacer periodismo en tiempos de pandemia es muy distinto que en condiciones normales. Las medidas de distanciamiento social han llegado a las salas de redacción de nuestros medios. Esto ha obligado a que cada una de ellas busque la manera de seguir generando contenido informativo claro, preciso y verificado. Para nuestros entrevistados, la cuarentena no ha significado un limitante en su trabajo, sino una oportunidad de evolucionar las formas de hacer periodismo en la actualidad. A continuación, les presentamos las acciones y desafíos que han enfrentado redactores de La República, RPP Noticias, IDL Reporteros y El Comercio en tiempos de pandemia.

A fines de diciembre de 2019 asomó la noticia sobre el brote de una extraña enfermedad en China, a la que se denominó COVID-19. Los medios abordaron el tema de manera superficial. En los primeros meses del año la atención del público estaba fijada en otros asuntos, como la elección extraordinaria de un nuevo Congreso. A nadie le preocupaba entonces la llegada de un virus que se encontraba a miles de kilómetros del continente.

Sin embargo, las noticias sobre la expansión del virus encendieron paulatinamente las alarmas. España e Italia reportaron un ascenso significativo de casos positivos y entraron en cuarentena obligatoria. Brasil confirmó el primer caso en Sudamérica. Los medios ya tomaban esta información con mayor interés, pero no tenían la menor idea de lo que vendría después.

El 6 de marzo Martín Vizcarra anunció el primer caso confirmado. El paciente cero peruano había llegado de España. Todos estaban tranquilos con las declaraciones del presidente. Pero los casos fueron elevándose y el 15 de marzo se decretó el estado de emergencia y la cuarentena por quince días. Esa noche las salas de redacción no pararon de generar contenido, pero muchos periodistas ya sospechaban que en unos días deberían abandonar sus oficinas y trabajar desde casa. “Apenas el presidente terminó de hablar, en RPP ya sabíamos que las salas de redacción se iban a quedar vacías. Nosotros desocupamos la nuestra el 18 de marzo”, relata Yohel Cruz, redactor y editor del contenido nocturno de RPP Noticias.

El mismo camino siguieron los periodistas de todos los medios y plataformas informativas. Abandonaron sus redacciones y se fueron a trabajar a casa. Continuar asistiendo a esos salones donde todos se concentran para elaborar las noticias significaba una alta posibilidad de contagio. ¿Cómo se ha desarrollado este proceso sin precedentes en la historia del periodismo? Cuatro periodistas de distintos medios cuentan cómo, de la noche a la mañana, debieron dejar esos recintos donde transcurrieron las horas más intensas y estresantes de sus vidas.

RPP: la radio siempre estará más cerca de la gente      

Yohel Cruz es el coordinador del contenido nocturno y de la portada de la página web de RPP Noticias. Aquí su testimonio: “El 90% de los trabajadores de RPP realiza sus trabajos desde casa. Los únicos que van a la radio son los que deben estar en cabina, o sea los locutores de la programación habitual y algunos reporteros”. Yohel explica que cuando se anunció el estado de emergencia, toda la redacción alistó sus cosas y se preparó para realizar su trabajo en casa. “No piso la radio desde el 18 de marzo”, declara. Hoy la sala de redacción de RPP está vacía, pero sobre el monitor de cada computadora hay una foto impresa de quien la usaba, acompañada con un mensaje motivador.

Si bien no pisaban la redacción, los periodistas sí salían de comisión a la calle. En el caso de Yohel, solía ir a la casa de sus entrevistados con todos sus equipos hasta que el medio decidió poner restricciones. “Hubo inconvenientes que menos mal se controlaron. Yo, por ejemplo, me contagié del COVID-19 en la primera semana de mayo. A partir de ahí, la radio no permitió que los redactores salgan a las calles para hacer comisiones. La empresa es muy cauta con el tema”, explica Yohel.

El teletrabajo tiene limitaciones y también algunas ventajas. Yohel sostiene que se ha perdido el nivel de inmediatez. “Antes nosotros estábamos en la radio y el audio de una noticia se trasladaba directamente a la computadora y subíamos las declaraciones casi al instante. Ahora, por temas logísticos, debemos esperar unos quince o veinte minutos. Por otro lado, Yohel destaca que RPP fue el primer medio en escuchar las dudas y consultas del público ni bien empezó a extenderse la pandemia por el país. “RPP fue el único medio que al inicio puso los teléfonos a disposición de los ciudadanos para que consulten sobre las medidas tomadas por el gobierno”.

RPP pandemia

Patricia del Río es de las pocas periodistas que pisa los estudios de RPP Noticias desde que se desató la pandemia. Sus colegas Fernando Carvallo y Carlos Villarreal continúan laborando desde casa por razones de salud. FOTO: Captura de pantalla.

La República que nunca duerme

Buscamos a Angel Páez, él es editor general del diario y jefe de la unidad de investigación. Según su testimonio, la llegada del COVID-19 ha significado una suerte de salto al futuro, ya que se han descubierto nuevas formas de trabajo que en condiciones normales no las hubieran aplicado. “Los medios de comunicación tal y como los conocíamos antes del 15 de marzo ya no existen. Todo ha cambiado. El concepto tradicional de sala de redacción ha desaparecido, ya que ahora estas salas se organizan por medio de plataformas virtuales como Zoom o Google Meet”, explica Angel. Además, destaca que una de las nociones que ha pasado a la historia es la llamada “hora de cierre”, tan habitual en el argot periodístico.  “El término ‘hora de cierre’ ya no es usado en nuestra redacción. Antes debíamos entregar a la web todas las notas a una determinada hora. En cambio ahora la noticia nunca duerme, se actualiza a cada momento”, agrega el editor.

En cuanto al despliegue periodístico de redactores y reporteros, Angel cuenta que durante la pandemia ha observado el crecimiento profesional de muchos de ellos. “Todos hemos aprendido a usar las nuevas tecnologías. Si bien es cierto, estos equipos no reemplazan el trabajo de la calle, hemos sabido usarlas para seguir generando contenido a distancia”, afirma. Finalmente, asegura que La República siempre se ha caracterizado por combinar las noticias del momento con información en profundidad. La pandemia, dice, no ha limitado este trabajo. “Hemos manejado ambas fórmulas. Para ello tuvimos que adaptarnos y, en mi opinión, lo estamos haciendo bien”.

La República, 2020. Así luce la redacción actual en la sede del Jirón Camaná 320. En primer plano, la foto del director fundador del diario Gustavo Mohme Llona. FOTO: Melissa Merino Montoya.

Periodistas en la sala redacción de La República antes de la pandemia. FOTO: La República.

IDL-Reporteros no abandona la trinchera

Hernan Floríndez integra el equipo de redacción de IDL-Reporteros, portal especializado en periodismo de investigación. A diferencia de los otros medios, IDL-Reporteros continúa utilizando las instalaciones de su sala de redacción porque cada periodista cuenta con su propia oficina. El único que no la visita es Hernán. “La redacción está casi completa, no hay mayor riesgo porque somos pocos y se brindan todas las medidas de protección. Gustavo Gorriti, nuestro director, Romina Mella, Rosa Laura, Joseph Zárate y yo. Lamentablemente, no estoy con ellos porque tengo asma y sinusitis”, explica Hernán.

Sobre el impacto que ha tenido la aparición del COVID-19 en un medio como IDL-Reporteros, Hernán resalta un cambio sustancial tanto en el contenido como en la forma de realizar periodismo. Por un lado, la temática cambió debido a la coyuntura. “Nosotros estábamos investigando el caso de los CNM-audios y el caso Lava Jato. Pero en estas circunstancias debíamos producir la información que es necesaria, por lo que sumamos a nuestras investigaciones las implicancias de la pandemia”, explica. Por otro lado, la forma de informar e investigar sobre lo que ocurre en la coyuntura nacional también ha variado. “Creo que todos variamos un poco nuestras técnicas de recojo de información, sobre todo yo. No he podido ir a la redacción y he estado trabajando desde casa. Tuve que buscar la forma de alimentar de fuentes e información a los demás. Aunque no lo parezca, la jornada laboral se ha vuelto más larga”, precisa Hernán.

El modo de coordinar el trabajo también ha variado. “Utilizamos WhatsApp y otras herramientas menos conocidas, pero más seguras. En la dinámica laboral hay una coordinación básica al inicio del día o de la semana. Gustavo nos dice hacia qué apuntamos y empezamos nuestro trabajo”, declara.

Sobre lo difícil que significa hacer periodismo en estas condiciones, Hernán tiene claro el desafío que tienen al frente: “Son los momentos en los que más periodismo se necesita. Hay mucha desinformación entre las políticas públicas y la realidad. El periodismo es un arma de crecimiento como sociedad. Debemos buscar hacer el mejor periodismo posible dentro de nuestras condiciones y con una visión estratégica”, concluye el reportero.

El equipo de periodistas de IDL-Reporteros es pequeño. Esto permite que puedan seguir informando desde su área de trabajo. En la foto, parte del equipo: Rosa Laura, Cecilia Narvaez, Gustavo Gorriti y Hernán Florindez. FOTO: Romina Mella.

Cobertura reciente de IDL-Reporteros. Este es el único medio que no ha optado por el teletrabajo dado que se dedica al periodismo de investigación y sus periodistas cuentan con espacios propios dentro del local donde funciona la redacción. FOTO: Captura de pantalla.

El Comercio también se hace desde casa

Jonathan Castro es redactor de la sección política del diario El Comercio. ‘Jona’, como lo llaman sus colegas, cuenta que cuando la cuarentena se inició hubo varias etapas en la organización del trabajo periodístico. La reacción inicial frente a las medidas del Gobierno consistió en enviar a los redactores a casa. Sin embargo, los encargados de cerrar las ediciones de cada día aún podían ir a la redacción. “Yo cerraba la edición de los domingos, por eso iba los sábados. En ese momento, los redactores que ya estaban en casa nos enviaban sus notas y nosotros nos encargábamos de editarlas para la versión impresa del diario”, explica Jonathan.

La segunda etapa empezó cuando el presidente Vizcarra amplió la cuarentena en la primera semana de abril. Se permitió la presencia de periodistas por secciones en la redacción. “En el caso de política, el seguimiento que hicimos fue netamente virtual y no había necesidad de ir. Sin embargo, los que pertenecían a la sección nacional, sí era necesario su desplazamiento”, explica Jonathan.

En la tercera etapa se organizaron las reuniones por Zoom y la distribución del trabajo también empezó a hacerse de manera remota. “A la gran mayoría de redactores nos enviaron a casa las computadoras del diario. No había otra opción porque esas máquinas tienen la licencia del software que requerimos para entrar a los servidores de El Comercio”, relata Jonathan. Ya en esta etapa, y solo con el permiso de sus editores, algunos reporteros pudieron salir a la calle a realizar trabajo de campo.

Jonathan precisa que el diario ha decidido elaborar contenido premium para la plataforma web, al que se accede por medio de una suscripción. “Creemos que es mejor tener un vínculo virtual con el público, ya que ahora todos se están adecuando al uso de la tecnología y es un plus mantenerse informado”, sostiene el redactor.

En enero de este año, los periodistas de El Comercio se mudaron al local ubicado en el Jirón Jorge Salazar Araoz 171, La Victoria. FOTO: Alessandro Currarino.

MESA CENTRAL. Otra imagen de la nueva sala de redacción de El Comercio inaugurada el verano pasado. Hoy luce desierta. FOTO: Alessandro Currarino.