Reimond Manco se despide de Deportivo Binacional en medio de la pandemia del COVID–19. La última vez que jugó un partido con el equipo fue en Buenos Aires. Ese día intercambió camisetas con Ignacio Fernández. Unos días antes, utilizando la misma camiseta, Johan Arango le dedicaba un gol al hijo que espera con su esposa. Aquella, que luce chacanas y nos rememora los intensos partidos de Binacional en la Copa Libertadores, la diseñó por diversión un chico de veintidós años que vive en Canadá. 

Por Mariafe Serra

Binacional de Juliaca acaba de perder por ocho a cero frente a River en Buenos Aires. Miércoles once de marzo del 2020. Es la fase de grupos de la Copa Libertadores, la primera vez que el equipo peruano juega ese torneo. Mientras miles tratan de asimilar lo que acababa de pasar, Reimond Manco se acerca al jugador argentino Ignacio Fernández para tratar de intercambiarle su camiseta. Las cámaras de televisión captan el momento exacto de este acto. Reimond hace el ademán de sacarse la camiseta mientras Nacho lo ignora. Las críticas no paran de caerle al futbolista de Binacional por redes sociales. Lo llaman desvergonzado. Muchos sostienen que, tras una goleada de tal magnitud, lo que corresponde es ir de frente al camarín por dignidad. Se armó polémica. Al poco rato, Reimond sube una foto a sus redes sociales en la que se le ve tendido en una cama posando junto a su camiseta con el dorsal 26 del equipo millonario. Aquello significa una sola cosa: logró el cambio y Nacho Fernández se está llevando a casa la camiseta del cuadro puneño, esa que había sido especialmente diseñada para la Libertadores y, ahora, rememora la mayor goleada a un equipo peruano en esta competición.

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Meses antes de aquel partido, César Montes, un peruano de veintidós años, vuelve caminando a su casa en Alberta, Canadá. Acaba de abandonar su maestría en arquitectura. Es diseñador industrial y, la verdad, le gusta el diseño de ropa deportiva. Mientras camina en medio del frío piensa en que debió buscar una maestría más acorde a ese tema. Se mudó a Canadá a los siete años. Desde niño es amante del fútbol peruano. Es hincha de la U por influencia de sus padres. A pesar de ser crema, trae el cabello largo en honor al peinado que usó por años Claudio Pizarro, uno de los ídolos de Alianza Lima.

Llega a casa, prende el televisor y se dispone a ver la final de la Liga 1 Movistar 2019. Se enfrentan Alianza Lima y Binacional de Juliaca. “Qué feo escudo tiene Binacional”, piensa. El escudo es celeste. Tras él hay dos pumas sosteniéndolo. Son muy musculosos y están hechos como en alto relieve: una especie de 3D logrado con algún programa de animación. Entre sus bocas hay tres estrellas en 2D. Asomándose por encima del escudo se puede ver media pelota de fútbol. Dentro del escudo vemos un óvalo dividido en dos. Abajo se ve el lago Titicaca y en la parte superior una figura que parece contener una chacana, una tuerca y un casco de obrero. Toda esta composición reúne estilos gráficos distintos. A Montes le parece que un equipo que va a participar en la Copa Libertadores debe tener un escudo más acorde a la seriedad de la competición.

Por diversión, empieza a diseñar un logo para el club. También algunos uniformes. Su espacio creativo es la mesa de la sala que está junto a una puerta de vidrio. Le gusta porque deja ingresar mucha luz. Primero realiza algunos dibujos a mano con plumón negro. Incorpora motivos propios de la ciudad de Puno como la chacana o el agua. A trazos bruscos realiza múltiples bocetos. No lo convencen. Después de algunos intentos queda una camiseta de cuello V. Tiene cabezas de pumas que salen desde las mangas y, a lo largo y ancho de la camiseta, se repite un patrón con chacanas. Esta lo convence. La pinta con plumones de colores y explica con flechas cada detalle de la camiseta: Filos dorados, una estrellita en la parte de la nuca que representaba su único campeonato, una banderita de Perú bajo el escudo, al centro del pecho un diseño minimalista de la Virgen de la Vandelaria. Diseña también el short y las medias. Luego, coloca su laptop táctil sobre la mesa y transforma su dibujo en un diseño tridimensional.

Como la mayoría de los artistas independientes, Montes publica sus diseños en redes sociales. Le gusta difundir su trabajo. A los pocos días, la cuenta de Instagram de la marca New Athletic, que viste a Binacional, lo contacta y le dice tener interés en utilizar sus diseños. Montes comparte ese interés así que le dejan un correo para que envíe por ahí los diseños. También le pasan el número de celular de Silvio Vila, el gerente de la marca y le piden que le escriba para que puedan negociar.

Al instante comienza a preparar una presentación digital en PDF. Tarda el día entero en asegurar que todo esté perfecto, pues confía en que van a aprobar cada detalle de sus diseños como le habían indicado. Lo envía al correo que le dieron y luego le escribe a Vila.

Montes se presenta por chat. Vila hace lo mismo y luego va al grano. Le solicita el permiso para usar sus diseños. “Cuando me respondieron ustedes me emocioné muchísimo, ya que sería un sueño hecho realidad ver a un equipo de mi país usar mis diseños en torneos profesionales. Claro que tienen mi permiso. No sé cuánto se cobra para estas cosas, pero yo estoy dispuesto a darlo a ustedes con tal de que me den reconocimiento, me dejen participar en la toma de decisiones en la elaboración de la camiseta y me regalen un par cuando estén listas. Sería lindo tenerlas físicamente”, le responde Montes en su español casi perfecto pero con ciertas fallas gramaticales y tan formal que evidencia que ese no es el idioma que usa a diario.

Vila acepta las condiciones y queda en avisarle si Binacional aprueba el diseño. Sin embargo, pasan las semanas y no se comunica. Montes le consulta constantemente, pero no obtiene una respuesta. Veinte días después, Silvio le contesta.

—Hola, Silvio, buenos días, ¿alguna novedad?

—Disculpa mi estimado. La verdad es que me alegra tu entusiasmo. En mi opinión, está muy bien el polo, pero ellos tienen que decidir. Quedaron en venir hoy, pero no vienen.

Ahí queda la conversación y unos días después la pretemporada de Binacional inicia. Es decir, no habían aceptado la propuesta de la camiseta ni el cambio de logo. Montes vuelve a escribirle y el propio Vila le confirma que el equipo optó por otro diseño. Se decepciona, pero le agradece la oportunidad. “Me apena muchísimo que no valoraron tu trabajo, pero yo sí te reconozco”, le dice Vila y le pide diseñar la indumentaria completa para Cienciano, Alianza Universidad y Binacional para el año 2021. A Montes se le cerró una puerta, pero ahora se le abría otra casi igual de interesante.

Vila le pide poner un precio.  Le daba un mes de plazo para hacer un trabajo que tomaba cerca de tres meses. Montes quiere ser justo en el precio porque está agradecido por las oportunidades. Piensa en 10 000 soles. Serían cerca de 1000 dólares por equipo. Calculó que, si vendieran cien camisetas a cien soles cada una, recuperarían la inversión. Vila no le responde más. “Tal vez lo asusté con el precio”, dice Montes entre risas. Al final, se resigna.

Un mes después, Silvio Vila vuelve a ponerse en contacto con él. “Hola, mi estimado César. Muy buenos días. Quería comentarte algo que seguro te va a alegrar”, dice el mensaje. Luego continúa: “Hice las camisetas con tu diseño, aunque no quisieran los de Binacional y se las entregue como regalo para que las usen en la Libertadores. Hoy las vamos a presentar. Lo hice porque vi que la habías diseñado con mucho cariño y estoy seguro de que eso les traerá suerte. Te mandaré los juegos completos de cada color”.

Montes queda congelado, no lo esperaba. Siente una mezcla enorme de emociones. Por un lado, está feliz y se siente muy agradecido con Vila en este momento. Por otro lado, le molesta un poco que no lo hubieran dejado participar del proceso como él había solicitado. Al menos le está confirmando que se las enviarán.

No es la primera vez que de forma casi fortuita una camiseta de fútbol saldrá al campo a hacer historia. El Atlético de Madrid viste de rojo y blanco porque en 1909 el jugador Juan Elourdy dejó para último momento encargar a una textilería en Inglaterra las camisetas azules con blanco que utilizaban. Cuando fue a buscarlas se habían terminado y tuvo que comprar las únicas que encontró: las del Southhampton. Si no fuera por esa irresponsabilidad de Elourdy, hoy el equipo vestiría de forma completamente distinta. Universitario de Deportes, que vestía de blanco, cambió al crema por un lavado defectuoso de sus camisetas que las dejó teñidas. Ahora Binacional llevará chacanas en su camiseta gracias a que en Canadá un peruano pensó que su camiseta era fea.

Montes está muy atento esperando fotos de la presentación. Por la tarde salen. La presentación se realizó en una cochera que dejaba ver atrás un portón de fierro y unas calaminas. La imagen no es precisamente glamorosa, pero a Montes no le importa. La camiseta que visten los jugadores es la que él diseñó. El escudo no lo cambiaron. En ninguna de las noticias que se empiezan a publicar al respecto se le da el crédito. En todos los medios atribuyen los diseños a la marca.

Binacional debuta en la Libertadores usando la camiseta diseñada por Montes. Recibe a Sao Paulo de Brasil en Juliaca. A los veinte minutos de partido Sao Paulo anota el primero. Se van al descanso con el marcador de cero a uno a favor del visitante. En el segundo tiempo, Aldair Rodríguez recibe un pase largo desde la banda izquierda, controla de pecho, avanza y gol. Montes mira atento el partido desde Alberta. Ahora está empatado. Minuto setenta y siete, Montes no despega los ojos de la pantalla. Ángel Pérez avanza por banda derecha, se la pasa a Johan Arango este define desde fuera del área y anota el segundo. Para celebrarlo, corre eufórico, mete la pelota dentro de su camiseta y la besa. Es un gesto que simboliza el embarazo de su esposa. Desde su sillón, al ver eso, Montes festeja como si él mismo hubiera anotado el gol del triunfo. Con el frío canadiense se siente casi como si estuviese en el estadio en Juliaca. Aunque nadie se lo reconozca, se siente muy orgulloso de saber que la camiseta que portan los futbolistas y acaba de ser besada por Arango nació en su mente. Los altiplánicos ganan por dos a uno. Final del partido. Cualquier marcador favorable es más de lo que un equipo peruano suele conseguir frente a un equipo brasileño en esta competición, así que es un triunfo histórico. Tal vez esta es la suerte de la que hablaba Silvio. La alegría de César es mayor al día siguiente cuando su camiseta aparece en todas las portadas de los diarios deportivos peruanos. Busca una a una las versiones digitales y las guarda de recuerdo.

Llega el día en que Binacional visita a River Plate. Es su segundo partido y le toca un oponente que en 2019 había llegado hasta la final y en 2018 había ganado la copa. Binacional viste nuevamente la camiseta, pero esta vez no será una buena experiencia. Cae por ocho a cero. Montes está muy atento a este partido y lo sufre como un hincha acérrimo. El que mejor juega del cuadro puneño es el portero, el único que lleva una camiseta distinta, una que él no había diseñado. Si no fuera por ese arquero, que incluso atajó un penal, ese ocho cero pudo haber sido un diez o quién sabe más. Es la goleada más grande a un equipo peruano y la sexta más grande en la historia de la Libertadores. En esta ocasión la suerte de la que habló Silvio Vila no existe. Fue un partido para el olvido, aunque realmente nadie podrá olvidarlo. Ambos resultados convirtieron su diseño en algo histórico: un debut con victoria frente a un cuadro brasileño y una de las mayores goleadas de la historia de la Copa Libertadores.

Eder Fernandez entre la celebración de gol de River Plate. FOTO: AFP.

Una camiseta diseñada en un cuartito en Alberta fue estrenada en un estadio en Puno. Luego fue usada en una goleada en el Antonio Vespucio Liberti y hoy está guardada en el armario de Nacho Fernández en Buenos Aires.

Montes hasta el día de hoy no tiene un ejemplar de su camiseta. Silvio nunca se la mandó. Tal vez en algún momento se compre una. Al final, el diseñador es de los actores más anónimos en el fútbol. Los hinchas pueden saber de qué año es una camiseta, en qué partidos se usó, qué jugadores se la pusieron y qué marca la hizo. Ninguno podrá decir quién la diseñó.