Protagonista de los últimos proyectos de periodismo de datos en el Perú, biólogo radicado en Europa occidental y padre de dos hijas, el hacker Aniversario Perú cuenta aquí la historia detrás del teclado que está cambiando la forma de hacer periodismo en el país.

¿Cómo un biólogo especializado en pájaros tropicales, que reside en un país de Europa occidental, se convierte en uno de los hackers más influyentes de la política peruana? Desde el 2013, se hace llamar Aniversario Perú, aunque para ocasiones formales firma como Yoni Pacheco. Como doctor en biología, se gana la vida haciendo trabajo de laboratorio y análisis de datos; pero en sus tiempos libres descubre verdades incontestables: el año pasado reveló que más de 1400 candidatos municipales y regionales tenían antecedentes penales. Limeño, 35 años, formado en San Marcos, nos concede una entrevista por Skype. Sus primeras palabras suenan a disculpa: “Tengo la voz bien aguardentosa, recién me acabo de levantar y estoy con gripe”.

-¿Haces trabajo de campo o solo te dedicas al análisis de datos en el laboratorio?

-Hice bastante trabajo de campo después de terminar la universidad, en San Marcos. Viajé bastante por el Perú acumulando material biológico que me sirvió para hacer mi tesis doctoral. Aún tengo un montón de datos que no he procesado por falta de tiempo.

-¿Por qué decidiste estudiar biología?

-De chibolo me gustaba la computación. Mis tíos intentaban convencerme de que estudie ingeniería de sistemas en la UNI. El problema es que demandaba mucha matemática y eso no me vacilaba, más me gustaba agarrar la computadora. En una academia donde me preparaba para postular a la universidad, tuve clases de biología. Me pareció interesante, además de que normalmente veía documentales de animales en National Geographic o Discovery Channel.

Aniversario Perú escribe desde diciembre de 2013 en Útero.pe. Ha dictado un curso de periodismo de datos, ha reseñado sus memorias en dieciséis capítulos y hace accesible información de entidades del Estado. Luego de culminar biología en San Marcos, viajó a Europa para hacer un doctorado. ¿Por qué dejar el país? Era uno de sus sueños de pequeño, además de que “es recontra difícil conseguir trabajo como biólogo en el Perú”, explica. Entre “estar pateando latas, sin un sol en el bolsillo o trabajar cinco años en el extranjero, donde además te pagan para que estudies… no había mucho que pensar”, asegura Aniversario Perú.

-En Lima, ¿vivías con tu familia? ¿Tus padres te han podido visitar?

-Vivía en la casa de mis papás. Ellos siempre me apoyaron en mis decisiones, no les quedaba otra (risas). Fue difícil abandonar a mi familia, mis amigos, extraño a mi mamá (risas). En esa época no había tanta facilidad para comunicarse. Todavía no existía Skype, así que nos comunicábamos por Messenger. No me han visitado porque los pasajes son caros. El doctorado te otorga dinero suficiente para vivir tranquilo, darte tus gustos, pero no es tanto como para costear los pasajes de tu familia, mejor voy yo a Perú un par de meses.

 

“Estoy intentando convencer a mi esposa de irnos a vivir a otra ciudad, como Arequipa o Moquegua, que son mejores lugares para vivir que Lima”.

 

-Después de que sustentaste tu doctorado, ¿te quedaste a trabajar en Europa o volviste a Perú?

-Regresé al Perú, estuve dos años buscando chamba pero no encontré nada consistente, no me alcanzaba para mis gastos, vivía de mis ahorros. Fui profesor de ecología en la PUCP y consultor de estudios ambientales, era más aburrido. Luego me casé, y me seguí aburriendo (risas). Hasta que vi en un anuncio que buscaban un postdoctorado en un país europeo diferente del que yo había estudiado.

-¿Tu esposa no se opuso a este viaje?

-Bueno, estaba templada de mí, ¿no? (risas). Ella es limeña, también bióloga. Nos conocimos en San Marcos, aunque yo soy más viejo que ella, nos llevamos cuatro años.

-¿Cuánto tiempo llevan viviendo en Europa?

-Ya vamos a cumplir cinco años. En el transcurso aparecieron los hijos.

-Tienes una hija y una por venir, ¿verdad?

-No, la segunda ya tiene cuatro meses. También es niña. Puro calzón, nomás, en esta casa (risas). Y son bien cholas. La mayor va a cumplir tres años pronto, y ve Al Fondo Hay Sitio todos los días; ha visitado dos veces el Perú, pero no creo que se acuerde.

-¿Cómo concilias el tiempo que dedicas la crianza de tus dos hijas, tu trabajo en la universidad y tus proyectos en periodismo de datos?

-Se duerme poco, pero se puede hacer. Hasta las 4:00 p.m. trabajo, luego voy a recoger a mi hija del nido. Como es un pueblo pequeño, voy en bicicleta. De regreso no se puede hacer nada hasta que se duerman. Recién en ese momento puedo dedicarle un par de horas al periodismo de datos, mi blog y estoy a modo de prueba laboral en Scrapy.

-¿Tienen pensado volver al Perú?

-Vamos a regresar en diciembre de este año para quedarnos. Cuando vinimos a Europa sabíamos que era temporal. Inicialmente era por tres años. Además, es mejor para mis hijas volver en este momento. Imagínate: cambiarse de país cuando se es adolescente debe ser bien traumático. Aunque estoy intentando convencer a mi esposa de quedarnos en otra ciudad, como Arequipa o Moquegua, que son mejores lugares para vivir que Lima.

-Toda tu infancia la viviste en Lima, ¿no?

-Sí, en el Cercado de Lima. Parábamos en el barrio, en la calle jugando, pichangueando, mata-perreando.

-¿Fue una infancia difícil?

-Por un lado sí; estuve en varios colegios, desde particulares, pasando por parroquiales hasta en colegio nacional. Terminé en una escuela cerca a mi casa. Por otro lado, a veces necesitaba trabajar. Mis papás eran publicistas independientes, entonces hacían muchas cosas manuales. Yo ayudaba cortando, pegando. No recuerdo haber faltado al colegio para tener que trabajar, recuerdo haber faltado porque no me gustaban las clases (risas).

 

“Mi objetivo consiste en utilizar métodos y programas de computación para analizar datos que obtengan una conclusión útil para el periodismo”.

 

Aniversario Perú ha sido artífice de varios proyectos de periodismo de datos como Manolo, un buscador de personas que visitan entidades del Estado peruano; Salvitobot, un bot (aplicación de software que ejecuta tareas automáticamente a través de Internet) que ‘escribe’ artículos sobre sismos recientes; y Verita, una investigación que permitió indagar entre las hojas de vida de más de cien mil candidatos durante las últimas elecciones municipales, provinciales y regionales.

-¿Cuál es la fórmula para convertirse en uno de los hackers más influyentes de la política peruana?

-Uno de los más poderosos del universo (risas). Para hacer mi tesis doctoral necesité analizar muchos datos. La única manera de hacerlo rápido y de manera eficiente es construyendo tus propios programas de computadora. Así fue que aprendí a programar, con un libro muy malo que descargué de Internet. En el post-doctorado me especialicé aún más, pues me mandaban trabajos en bioinformática.

-Al final volviste a lo que te gustaba de pequeño: la computación.

-Fue regresar a hacer lo que siempre quise hacer. Ahora estoy practicando en Scrapy, a modo de prueba. Si consigo ese trabajo, mi título será ingeniero de software, porque en su página web todos sus empleados tienen ese cargo, así que yo quiero igual (risas).

-¿Cómo nace la idea de crear un seudónimo y hacer periodismo de datos?

-Todo empezó con los ‘Narcoindultos’ en 2013. Cuando se destapó el caso, sentí mucha frustración y cólera. ¿Cómo se van a dejar sobornar para liberar a gente que ha cometido delitos graves? Me abrí un blog en WordPress, una cuenta en Twitter y empecé a descargar todos los datos relacionados para analizarlos. Descubrí que Aurelio Pastor fue el ministro de Justicia que indultó más presos por día. Si se quedaba cinco años como ministro de Justicia habría dejado las cárceles vacías. Mi objetivo era utilizar los métodos y programas de computación para analizar datos que obtengan una conclusión útil para el periodismo.

No ha recibido dinero por ninguno de sus trabajos. Ni por Manolo ni Verita, cuyos hallazgos han sido destacados en las portadas de diarios como El Comercio y La República más de una vez. ¿Por qué? Su hobby es programar, le gusta analizar datos y conseguir ‘pepas’ periodísticas. Aunque también le ha servido como currículum: ya ha colaborado (y cobrado) en más de un proyecto como freelance.

 

“A mí me da miedo que Alan García me meta una cachetada. Por eso trato de que nadie descubra quién soy: para protegerme también del zapato talla 47 del expresidente”.

 

-¿Nunca tuviste celos o frustración de que Aniversario Perú sea conocido y no la persona que está detrás del seudónimo?

-Somos el mismo (risas). No tengo problemas en que Aniversario Perú se haga conocido por estas cosas. Hay personas que hacen toda su vida profesional con seudónimo. Por ejemplo, el tuitero @Neuroskeptic ha publicado artículos científicos en revistas de manera anónima.

-¿Por qué elegiste el seudónimo Aniversario Perú?

-Si iba a tener un seudónimo, tenía que llamar la atención. Entonces tuve que elegir el más monse que se me ocurrió. Debía también comenzar con la letra ‘a’ para que aparezca primero en las listas. Además, en ese tiempo, Alan García siempre tuiteaba qué obras había inaugurado cada día. Como una forma de darle la vuelta, hice un bot en Twitter que comunicara, automáticamente, aniversarios de narcoindultados.

-¿Qué piensan tu esposa sobre todo esto?

-Mi esposa sabe mi doble identidad. A veces le incomoda que me meta con congresistas, con políticos. Tiene miedo de que tomen represalias. A mí me da miedo que Alan García me meta una cachetada (risas). Por eso trato de que nadie descubra quién soy: para protegerme también del zapato talla 47 del expresidente.