La primera unidad de investigación de la prensa peruana fue creada por el periodista Ángel Páez Salcedo hace 26 años. El último viernes él compartió lo que sabe con los estudiantes de periodismo de la PUCP.

 

No hay manera de contar la historia de La República sin mencionarlo, sin destacar la huella que ha dejado (que deja) en cada uno de sus periodistas. Las mejores historias publicadas por este diario en más de tres décadas llevan su firma. Páez es reportero, redactor, editor, cronista y columnista. Escribe de política pero también de música y literatura. Es un hombre atado, unido a un periódico. Alguien dirá que se merece la dirección. En 1990 dejó a un lado las crónicas y los perfiles y se propuso indagar y revelar lo que el poder político ocultaba. Hoy, con 52 años encima, miles de seguidores en redes sociales, algunas denuncias en contra y no pocos enemigos jurados, sigue investigando. El último jueves dictó un taller a los alumnos de la Especialidad de Periodismo de la Pontificia Universidad Católica del Perú.  Aquí tres casos y tres claves de su exposición:

1.- Las interrogantes que debe plantearse un reportero.

En 1996,  exactamente hace veinte años,  un periodista del diario La República se hizo esta pregunta: ¿Por qué las Fuerzas Armadas debían comprar aviones W-21 a Bielorrusia si este país no fabricaba dichas naves, no ofrecía repuestos y tampoco garantías y mantenimiento? Bielorrusia, además, pretendía vender dichos aparatos a un precio mucho más caro al ofertado por Rusia o Ucrania? Este periodista era Ángel Páez, y su investigación descubrió que el gobierno de Alberto Fujimori, con la compra de aviones W-21, MIG- 29 y MIG- 25, había dispuesto de aproximadamente  410 millones de dólares en una operación fraudulenta cargada de sombras.

Páez descubrió licitaciones amañadas. Y estas lo llevaron a revelar que las compras beneficiaban a los amigos de Vladimiro Montesinos. Había ido detrás de un rumor y comprobó, verificó que los datos que le filtraron eran ciertos. Una mañana leyó en La República que la compra de aviones y equipamiento militar de las Fuerzas Armadas era la principal fuente de corrupción en el país. A partir de entonces no hubo día en que la prensa ‘chicha’ dejara de acusarlo de ‘traición a la patria’ y en tono socarrón calificarlo como ‘el mejor espía ecuatoriano’.

Han pasado treinta años y Páez sigue investigando. No hay mejor manera, dice él, de responder a aquellos que lo acusaron de traidor a la patria y que ahora están en la cárcel.

 

 

2.- La verificación como cernidor. Los trabajadores fantasma de la asamblea legislativa de Curitiba, Paraná.

Un dato es el punto de partida de una noticia. Un dato puede ser un rumor, puede llegar como un chisme, una versión, un testimonio. Lo que siempre tenemos que hacer es verificarlo.  Indagar de dónde salió y qué fines persigue. Los periodistas del diario Gazeta do Povo querían saber si había trabajadores fantasma en las planillas del Congreso del estado de Paraná, en Brasil. No podían acceder a los registros estatales. A pesar de que existía una ley de transparencia y acceso a la información, la burocracia legislativa les negó información; la que obtuvieron no provino de fuentes oficiales, sino de la reportería propia con fuentes vivas de los reporteros y reporteras de la Gazeta do Povo.  Ellos le siguieron la pista a la noticia y finalmente encontraron cientos de casos de hombres y mujeres cuyos nombres figuraban como trabajadores del Congreso. Nunca habían trabajado allí. Algunos lo sabían, eran cómplices de un fraude gigantesco,  otros, no, ignoraban que con sus identidades otros habían recibido miles de dólares. Al final quedó al descubierto una mafia gigantesca que involucraba a la clase política de Curitiva, Paraná.

3.- La ‘Casa Blanca’ de Enrique Peña Nieto.

En noviembre de 2014 el equipo de investigación de Aristegui noticias reveló que el presidente de México, Enrique Peña Nieto, tenía una mansión en Las Lomas, una zona exclusiva del Distrito Federal, por un valor de siete millones de dólares. Los fondos para la adquisición de este terreno y la construcción fueron cubiertos por el Grupo Higa, la empresa favorita de Peña Nieto, la que había ganado todas las licitaciones mientras él fue gobernador estatal y luego presidente.

¿Cuál fue el punto de partida de esta investigación?  Los reporteros de Aristegui Noticias se preguntaron: ¿de dónde ha sacado tanto dinero el presidente para comprarse una casa así? ¿De dónde? Buscaron en los registros públicos y en la municipalidad, pero la propiedad no se encontraba registrada a nombre de Peña Nieto, tampoco estaba a nombre de su esposa, la actriz Angélica Rivera, pese a que ella había aparecido en la portada de la revista “Hola”, presumiendo de su propiedad. Este fue el dato disparador de la investigación. El plan de trabajo de los reporteros consistió en averiguar quién era el verdadero propietario del inmueble.

Empezaron documentando el caso: el propietario del inmueble era el Grupo Higa. Cuando Peña Nieto fue gobernador del Estado de México el Grupo Higa obtuvo licitaciones por 450 millones de dólares. , luego, en ‘compensación’, financió la campaña presidencial de Peña Nieto. Antes de la publicación del primer reportaje los reporteros de Aristegui noticias confrontaron los hechos con las partes implicadas y continuaron investigando.

Las seis historias que Páez compartió, y las técnicas de reportería que expuso a los alumnos de periodismo de la PUCP, serán condensadas en un video que la próxima semana presentaremos en esta web.

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